
Conferencia dictada en setiembre de 2009
FRATERNIDAD ROSACRUZ DEL PARAGUAY
TEMA
“EL CAMINO DE LA LIBERACIÓN”
DISERTANTE: Perla Pompa de Núñez
Queridas hermanas, queridos hermanos:
La siguiente es una meditación
escrita por el Padre Ignacio Larrañaga sobre la situación del hombre en el
mundo. Se denomina “Sufrimiento y Redención”:
“Señor, Señor ¿qué significa
ser hombre? Sufrir a manos llenas. Desde el llanto del recién nacido hasta el
último gemido del agonizante, sufrir es el pan cotidiano y amargo que nunca
falta en la mesa familiar”
“Las mil enfermedades, las mil
y una incomprensiones, los conflictos íntimos, las depresiones y obsesiones,
rencores y envidias, melancolías y tristezas, las limitaciones e impotencias
propias y ajenas. ¿Qué hace el hombre con ese bosque infinito de hojas muertas?”.
Así es como la generalidad de
las personas concibe la vida en
La gente tiene la ilusión de
que cambiando los hechos exteriores que son muy fáciles de ver, se modificará
su mundo interno. Algunas personas dedican todos sus esfuerzos en pos de un cuerpo sano a fin de lograr la
salud física, pero no es suficiente para desterrar definitivamente la
enfermedad, y en cuanto a las demás aflicciones cotidianas, tampoco se conoce
la manera de alejarlas definitivamente de nuestras vidas a pesar del empeño
puesto en ese fin.
Los que frecuentamos esta
Fraternidad no estamos ajenos a estos anhelos, tal vez ellos mismos no dieron
el impulso para llegar a este lugar. Pero a nosotros sí nos corresponde tratar
de entender que sucede con el hombre; por que tantos pesares. Cómo encontrar al
fin, si es posible, un camino que nos lleve a liberarnos de todos los males.
A fin de profundizar sobre
este tema, recurrí en primer lugar al diccionario, para conocer el significado
de la palabra liberación, y allí se lee: Liberación es la acción de poner en
libertad. Carta o recibo que se da al deudor cuando se paga. Liberar es libertar. Eximir a uno de una obligación.
Cómo sinónimos tenemos: libertar, absolver soltar, redimir, exonerar.
El sinónimo más utilizado es Redención.
Y Redimir es: rescatar al cautivo mediante precio. Dejar libre una
cosa que se había vendido o empeñado. Librar de una obligación o extinguirla.
Poner término a una adversidad o molestia.
Entonces, si liberación es
quedar libre de una obligación, o poner término a una adversidad, surge el interrogante de cómo se lograría
Los que seguimos las
enseñanzas cristianas sabemos que Cristo es el llamado Redentor. Es Él quien
redimió de los pecados al mundo. Leemos en Gal. 5.1 “Cristo nos liberó para ser
libres”. Y en los Evangelios, en MT. 20 -28: “Vino no ha ser servido sino a servir y a dar su vida
como rescate por una muchedumbre”.
Se dice que Jesucristo es
quien nos redimió con su sangre, expió satisfactoriamente con su muerte nuestros
pecados y ofreció su propia vida como sacrificio para la redención de todos. Entendiendo
así estas palabras, ya estamos liberados de nuestros pecados por ese hecho,
requiriendo de nosotros una participación pasiva; es como si el dueño de un
esclavo recibe del pagador el precio del rescate sin que el esclavo mismo ejerza
ninguna acción.
Considerando también así el
sacrificio de Jesús podríamos entender que Dios estaba airado y se apaciguó con
la muerte de su hijo. Entonces podríamos preguntar: ¿Puede una persona
sustituir a otra; morir en su lugar y continuar el hombre con su pecado? ¿Quien
tiene que cambiar? ¿Dios debe cambiar su ira en bondad o es el hombre quien
debe convertirse de pecador en justo?
En el Concepto R. Cosmos, Max
Heindel, plantea estas mismas interrogantes diciendo: “si las leyes del Renacimiento
y consecuencia obran de tal manera que los seres evolucionantes recogen lo que
han sembrado, y si el impulso evolutivo está constantemente elevando a la
humanidad cada vez más alto para alcanzar la perfección ¿Dónde está pues la
necesidad de redención¿ cómo puede la muerte de un individuo ayudar al otro ¿No
sería mas noble que sufriera las consecuencias de sus propios actos que
ocultarse tras otro?.
El mismo nos aclara: Es
realmente cierto que el impulso evolutivo, ayudado por las leyes de
Renacimiento y de Causa y Consecuencia trabajan para realizar la suprema
perfección de todos; sin embargo, hay algunos que están constantemente quedándose
atrás; y con objeto de darles esa ayuda
especial y redimirlos fue
El dijo que había venido a
salvar a los que estaban perdidos y al mismo tiempo abrió el camino de la
iniciación para todos los que quisieran buscarla. Cristo vino a salvar a los
que estaban muy sumergidos en la materialidad, y para traer paz y buen voluntad
a todos, elevándolos al grado necesario de espiritualidad produciendo un cambio
en sus cuerpos de deseos que haría mas fuerte la influencia del Espíritu de Vida
en sus corazones.
La expresión “La sangre
purificadora de Cristo” quiere decir que cuando corría la sangre en el calvario,
ésta llevó consigo al gran espíritu del sol, Cristo, quien por este medio
aseguró su admisión en la tierra y desde ese momento se convirtió en el
Espíritu planetario habitante dentro de ella.
La expresión “Cristo preparó
Entonces, Cristo quitó el
pecado del mundo (no del individuo) y es en el verdadero sentido de la palabra
el Salvador del Mundo.
En el libro “La verdad os hará
libres” de Gustavo Gutiérrez, leemos que para visualizar aun más el sentido de
la liberación, debemos comprender el Éxodo. Yahvé libera al pueblo Judío para
hacerlo una nación santa: “Ya han visto lo que he hecho con los egipcios. Ahora
pues, si de veras escuchan mi voz y guardan mi Alianza, ustedes serán mi
propiedad personal entre todos los pueblos” EX. 19 – 4-6.
Es
Y decir la palabra de Dios es
decir
Haciendo pues la similitud
comprendemos que al cumplir el hombre la palabra o la ley de Dios, se libera de
sus pecados.
Max Heindel habla de esta Ley,
diciendo: que sólo hay una Ley Suprema, una Sabiduría Suprema, es decir un solo
Dios, el punto culminante de todos los poderes, tanto espirituales como físicos
del Universo; el centro único del cual todas las cosas, todos los atributos, todas
las facultades, funciones y principios proceden y en el que todos han de
culminar, siendo inconcebible para el hombre independizarse de Dios. Y por que
la naturaleza entera y el hombre son mera manifestación de Dios, aquel solo
puede esperar la realización de sus anhelos si obra en armonía con
La explicación de la vida del
hombre, todas las circunstancias que rodean a las mismas, descansa en el hecho
de ser esencialmente espiritual y eterno. Y esa Voluntad Divina es la que se
traduce para nosotros en armonía, paz y gozo. Y el hombre debe someterse a
ella. No puede regirse por su voluntad, pues la voluntad humana se guía
egoístamente por su conveniencia. Cuanto más se someta el hombre a
Y esta Ley Universal se manifiesta
en un sin número de Leyes que rigen tanto el mundo físico como el espiritual, y
nos encaminan por determinados senderos; nos inhabilitan para otros o los vuelven
inaccesibles. Pero todas ellas actúan armoniosamente para dirigir a toda la
humanidad, a toda la creación, a todas y a cada una de las oleadas de vida y a
todos y a cada uno de los espíritus que las componen; hacia arriba y hacia
delante, hasta alcanzar la perfección y la unión con Dios.
Algunas de las leyes que rigen el Mundo Físico son conocidas por la
humanidad que las utiliza casi inconcientemente, por ejemplo:
Pero existen otras leyes,
además de las citadas, que son desconocidas por la generalidad de los hombres,
y que
No existe un Dios vengador, ofendido, dispuesto a
castigar, sino un Dios del cual formamos parte, del que somos como células y
que es todo amor, todo ternura y comprensión.
Las Leyes que rigen el mundo
Espiritual son numerosas pero citaremos algunas: la ley de polaridad:
todo es vibración y por tanto cada virtud y su vicio opuesto no son sino distintos
grados de la misma vibración, de ahí que “el mal es un bien en formación”; la
ley de Atracción o Afinidad: el todo atrae y se siente atraído por lo
similar. “lo semejante atrae lo semejante”. Esta ley actúa universalmente en
cada plano de acción y a traemos lo que deseamos o esperamos; la ley de Analogía “como
arriba es abajo y como es abajo es arriba”, refiriéndose a los distintos planos
de existencia; La ley de evolución: “todo tiende a crecer hacia delante
y hacia arriba”; y
Entre las leyes naturales
básicas y que analizaremos con más profundidad están:
Nos dice
Lo que somos, lo que tenemos,
todas nuestras buenas cualidades son el resultado de nuestras propias acciones y lo que nos
falta puede ser nuestro en el futuro, y en vez de lamentarnos por la falta de
esta o aquella facultad, o de las desigualdades de la vida, debemos idear los
medios necesarios para superar nuestras carencias.
La ley de Renacimiento postula un lento avance
efectuado persistentemente por medio de repetidas encarnaciones, en forma de
creciente eficiencia, hasta llegar el
tiempo en el que todos alcanzarán la cumbre de esplendor espiritual. (Lámina 9)
Esta ley que rige toda la
naturaleza es muy visible en el reino vegetal: en la primavera la tierra se
despierta y todas las plantas se llenan de brotes, generando frutos en el
verano, hasta que en el invierno todo parece morir para luego reverdecer en la
nueva primavera.
Y esta misma ley que despierta
la vida en los vegetales trae, de nuevo al hombre a la tierra para que adquiera
nuevas experiencias a través de encarnaciones sucesivas, pero en vehículos o
cuerpos de creciente perfección. Los espíritus necesitan encarnar para adquirir
experiencia para dominar al mundo, y
lograr el dominio de si mismo, es decir
el Yo inferior.
El proceso del pago de deudas
es siempre restrictivo, limitador y desagradable. Pero también ofrece el
consuelo de que las deudas una vez pagadas no pueden ser exigidas de nuevo y por tanto se queda libre
de ellas para las futuras vidas. Y en cuanto termina la trasgresión a la ley,
termina también la causa del sufrimiento, y aunque los residuos del pecado
permanecen todavía, ya no se acumulan los efectos por que la causa ha desaparecido
y el daño empezará a disminuir, no presentándose ya en la vida futura.
Vemos entonces que estas dos
leyes de Renacimiento y Consecuencia: explican de forma razonable todos los problemas
de la vida humana. Si miramos desde esta óptica las dificultades que
experimentamos ya no nos asombran.
Se puede pensar que este
cumplimiento sistemático de una causa y su efecto posterior lleve a acciones
mecanizadas; cada causa produce un efecto y es una causa que a su vez produce
otro efecto sin posibilidad de nuevas causas. Pero no es así, la ley de
epigénesis establece que dado que el hombre es un Dios en formación, posee
el germen de la facultad creadora y por tanto, utilizándola con su libre
albedrío puede crear, es decir poner en funcionamiento causas nuevas antes
inexistentes y no derivadas de otras anteriores, para cambiar el curso de la
evolución propia o ajena. De acuerdo a esta ley, el Ego fue construyendo
vehículos o cuerpos nuevos para adaptarse mejor en los distintos periodos de la
evolución y este perfeccionamiento sigue actualmente.
La epigénesis es nuestra gran
responsabilidad, y debemos procurar que las causas nuevas que pongamos en
funcionamiento siempre se dirijan hacia lo verdadero, lo bueno y lo bello.
Este es un hecho actual, que
se puede realizar por el sincero arrepentimiento y modificación de la vida, lo
que limpia el átomo-simiente en el corazón del recuerdo de pasadas malas
acciones. Cuando este átomo-simiente ha sido limpiado de este modo, las
imágenes de estas acciones son disueltas y no están estarán presentes cuando hayamos
abandonado el cuerpo físico en el momento de la muerte, y así no nos causarán
ya ningún sufrimiento en la región del purgatorio.
Este perdón de los pecados,
muestra la necesidad de restituir lo que debemos a las personas que hemos
perjudicado. Esta restitución puede hacerse directamente al individuo en
cuestión, o en caso imposibilidad se
restituye indirectamente en forma de servicios prestados a otros; es decir
sirviendo al universo.
Así, el Ego o Espíritu en evolución aprende a
cumplir las leyes naturales quebrantadas durante la presente encarnación, y en
la siguiente, ya nacerá en el mundo físico con la tendencia innata a no hacer
determinadas cosas.
La ley del Amor, el Amor es Dios y ningún mal
lo puede resistir. Esta es la última ley Natural enunciada históricamente por
el propio Cristo quien dijo “ama a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo
como a ti mismo” y sirve para enseñarnos la lección del amor in egoísta. ¿Por
qué amar al prójimo como a uno mismo? Cómo chispas emanadas de Dios y en Dios,
formamos parte de él; nuestra vida y las de los demás seres vivos es toda una y
la misma vida; la vida de Dios y este amor nos inspira el deseo de compartir,
de dar, de ayudar a los demás.
Nos dice al respecto Waldo
Trine en el Libro “Armonía con el Infinito”: “al reconocer nuestra unidad con
Desde Luego, nos recuerda permanentemente
nuestra filosofía que: “el servicio amoroso y desinteresado que hacemos a los
demás es el camino más corto, más seguro y más gozoso que nos lleva a Dios”.
Pero sucede que durante el
transcurso de nuestra vida hay rasgos de carácter o expresiones de nuestra
personalidad que con mayor frecuencia generan consecuencias desagradables, por
ejemplo: la cólera, el orgullo, el temor, el odio, la venganza, la sensualidad,
el egoísmo, la envidia y
Modifiquemos nuestros
pensamientos y deseos. Y cuando nos veamos perturbados por uno malo, sustituyámoslo
por uno bueno y concentrémonos en él con tanta intensidad que el primero no
encuentre lugar en nuestra mente.
Meditemos sobre nuestras
aflicciones, aceptémoslas y no nos lancemos mentalmente contra ellas como es
Obedezcamos la ley del Cristo
quien dijo: “no os resistáis al mal”. Busquemos la presencia de Dios y fijemos
nuestro pensamiento firmemente en esa presencia que está en nosotros y en la persona o en el mal que nos aflige, es
decir “volvamos la otra mejilla”. Si así lo hacemos la situación desagradable
desaparecerá. Si alguna persona nos hace un daño en vez de pensar en la falta cometida,
fijemos la atención en lo divino de la persona y veremos como su conducta
cambiará.
No nos protegemos de los males
resistiéndolos, pues al hacerlo intensificamos su poder y nos ponemos
completamente bajo su dominio. La doctrina de la no resistencia es el gran
secreto metafísico. Cristo nos enseño lo que en realidad constituye una
estrategia espiritual admirable. Cuando consideramos con hostilidad una
situación le damos el poder de gobernarnos; cuando no le ofrecemos resistencia,
le privamos de poder. Poco a poco debemos aprender a distanciarnos de todas las
dificultades hasta que nos demos cuenta que realmente son sombras proyectas por
nuestra personalidad.
Podemos concluir diciendo que Dios
no creo ni la enfermedad ni el sufrimiento, ellas son el resultado de haber
quebrantado las leyes a las que estamos sujetos, como habíamos dicho se cumplen
aunque no las conozcamos. Aun no las entendemos totalmente, ni las respetamos y
por que estamos desarmonizados con el Orden Divino sufrimos toda clase de pesares.
La mayoría de los hombres cree que lo que les pasa depende principalmente de
las personas y circunstancias que los rodean, creyendo que están expuestos a accidentes e imprevistos de toda clase que
van cambiando sus vidas.
Queremos liberarnos de nuestras
aflicciones que vienen a ser los efectos, pero prestamos muy poca atención a
las causas. Lo
semejante atrae a lo semejante; el odio, la envidia, los celos, la venganza
tienen sus frutos. Cada mal pensamiento y cada mala acción engendran otros parecidos.
Cada idea que emanamos, nos volverá con sus lógicas consecuencias y estas pueden
acabar deteriorando el organismo. La misma salud física es un bien del cual no
podemos gozar indefinidamente si no guardamos sentimientos de misericordia y
buena voluntad hacia los demás.
Nos aumentamos o disminuimos
la salud, nos atraemos a ciertas personas o condiciones y rechazamos otras,
hacemos venir la serenidad o el temor. Así como pensamos, como actuamos y como
hablamos con los demás, así nos harán a nosotros, lo bueno o lo malo que
hacemos se nos devolverá en el mismo grado.
Busquemos el bien en todas las
personas y en todas las cosas, envolviendo a quien sea en pensamientos de amor
y benevolencia. Y así como lo malo genera consecuencias desagradables, cada buen
pensamiento, sentimiento o acción, nuestra labor constructiva, el servicio a
los demás, se van acumulando y creando buenos efectos que podrán modificar las
circunstancias y oportunidades futuras. Nosotros creamos nuestro destino, la
suerte y la casualidad son solo aparentes. Pero no olvidemos, que así cómo
trabajamos sobre nuestros pensamientos, acciones y emociones, debemos también
actuar sobre nuestro cuerpo físico para refinarlo y hacerlo más sensitivo. Este
vehículo es el más evolucionado y nos
permite adquirir las experiencias, por lo
que debe estar libre de impurezas, esto se logra mediante una dieta naturista -
vegetariana y una vida más pura.
Y ante las limitaciones y
desengaños que continuamente se nos presentan, no nos abandonemos a las quejas y
lamentaciones y cumplamos nuestros deberes, pues los deberes cumplidos con amor
son el camino de
Aprendamos pronto las
lecciones que el dolor nos enseña; porque si no las aprendemos
Y en esos momentos de pesar
recojámonos en nuestro interior y en oración pidiendo a Dios que todo sea
conforme a su voluntad. Estemos con la predisposición de permitir que su Voluntad
se manifieste en nosotros, aunque no sea del modo que nosotros hayamos
preferido.
El aspirante a la vida
espiritual debe saber retirarse en el silencio, apartarse del ruido de la vida,
de las tristezas e incertidumbres, y lograr dentro de uno mismo un centro de
equilibrio para percibir a Dios. Estar
con Dios y ser uno con Él es estar en paz. Reconocer que somos espíritu, es
vivir en armonía con Dios. Somos chispas divinas potencialmente omnipotentes como
El. Esta es nuestra fuerza, nuestro Poder interno, El Ego, o Yo Superior.
Y este Poder o Dios interno, que
posee en si mismo toda la sabiduría envía constantemente mensajes a la mente
consciente. Estos mensajes aparecen en forma de intuiciones, aspiraciones e
ideas originales, y estas nos dicen lo que nuestro Yo Superior con su sabiduría
desea que hagamos.
La conciencia es uno de los
mensajes del poder interno. Esta
conciencia es ya el resultado de todas las experiencias vividas a lo largo de
nuestra evolución, de las cuales hemos aprendido sus enseñanzas. Si siguiéramos sus instrucciones nuestras
vidas se irían reformando gradualmente. Como nos dice Waldo Trine: “Se leal a
tu propia alma pues a través de ella nos habla Dios. Esta es la guía interna.
Esta es
Y termino con la meditación
del inicio: “No se vence al sufrimiento lamentándolo, combatiéndolo o
resistiéndolo, sino asumiéndolo. La perfecta libertad está, no solo en asumir
la cruz con amor, sino en agradecerla, sabiendo que así asumimos solidariamente
el dolor humano y colaboramos con la tarea trascendental de la redención de la
humanidad”.
Queridos Hermanos y Hermanas
que las Rosas florezcan en vuestra cruz.
BIBLIOGRAFÍA
-
Concepto Rosacruz del Cosmos,
Max Heindel
-
El Velo del Destino, Max
Heindel
-
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-
El Camino de
-
Las Leyes Naturales, Vía
Internet: Francisco Nacher.
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-
Lo Básico de